lunes, 31 de agosto de 2009

Por ti amiga... segunda parte!!!

aaaaahhhhhh
El ruido de las llantas llamo la atención de Danni, el cual vio a la dirección de donde provenía el sonido y corrió sin dar marcha atrás y sin pensar en lo que iba a hacer.

-¡¡¡SURENAI!!!...

-…¡¡¡NNNOOO!!!

¡¡¡PPLLLAAASSSHHH!!!
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La chica de pelo lacio, la de los ojos jade, hermosos como la grama y luminosos como el agua cristalina. Ella la chica que lo tenía loco estaba herida, moribunda o quizás muerta. El corrió a recogerla del asfalto.
El señor del auto cuyo rostro era idéntico al de la chica que atropelló estaba temblando del susto ya que ese hombre era su padre.

-Hija! Surenai! ¿Qué te he hecho?- Se preguntó a sí mismo y maldiciéndose por lo que le había hecho a su hija.

- ¡Haga algo, por favor, está muy herida!- Dijo Danni asustado y enojado con el hombre que era padre de la chica.

- ¡Vamos, ayúdame a subirla al carro, hay un hospital a 3 cuadras de aquí!

Llegaron al hospital, las enfermeras pidieron los datos de la chica herida, del chico que la acompañaba y los del padre. La atendieron inmediatamente antes de entrar a la sala de emergencias. La chica estaba muy herida, el padre de la chica no podía estar en el hospital ya que tenía que ir a su trabajo, que como ahora estaba muy saturado por todas las cuentas bancarias y problemas con cuentas clausuradas y robadas en el Banco internacional y central de la ciudad, le pidió al chico un favor.

- Daniel, ¿te puedo pedir un favor? Bueno ya que estás herido tú también lo aceptarás.- dijo el padre de Surenai a Danni muy confiado en que el chico diría que si.

-Dígame, Señor Taninger, que se le ofrece.

-Cuida a Surenai por mi y no le quites la vista de encima, trátala como si fuera una joya que debe ser tratada con delicadeza sino esa joya podrá rasgarse lo que significa que si ella despierta en cualquier momento puede asustarse y por causa del susto podrá abrirse una de las heridas u operaciones que le hicieron en las piernas.

-Como usted diga Señor Taninger, yo la cuido, usted vaya a trabajar i no se preocupe por ella, yo me encargo.

-Gracias, hasta pronto.- dijo con un gesto de agradecimiento hacia el chico y agitando su mano en un vaivén.
No se donde estoy, hay alguien a la par mía y creo que lo conozco. Pero no estoy en mi casa, no se donde estoy, estoy perdida en pensamientos y me duelen mucho las piernas. Me ilumina un rayo de luz que está entrando por una ventana grande y parece como si fuera de hospital, esperen, estoy en un hospital, tengo una aguja ensartada en mi mano izquierda, es suero y tengo sangre.

-aaaaaaaaaahhhhhhhhhhh.-

-Que pasa, Surenai tranquilízate.

-SANGRE, TENGO SANGRE.- su grito se oyó por todos los pasillos del nivel 5 del hospital.

Las enfermeras al oír el grito se dirigieron a la habitación de donde provenía el sonido. Se llevaron un gran susto cuando Danni la ayudaba a levantarse ya que ella se había quitado la aguja del suero y que a la vez se desmayó por ver la sangre, porque, al parecer le tenía pánico a la sangre y el pobre chico fue manchado con los chorros de sangre que derramó la herida que se causó la chica en su mano.

-Señorita Taninger, se encuentra bien, señorita.

-ayúdenme a cargarla, está muy mal y está desangrando de la mano izquierda que era donde tenía la aguja del suero. Dijo muy preocupado

Lo ayudaron a levantarla del suelo, llamaron al padre de Surenai, ella estaba muy herida, mucho más de lo que estaba antes, ya que por mucha sangre desperdiciada y muchas heridas internas le habían detectado hemorragia y tendrían que operar y examinar de inmediato. Franco Taninger, el padre de
Surenai, estaba muy preocupado ya que la madrastra de Surenai estaba sola en casa y con un niño muy pequeño aún, pero, no pensó dos veces y fue al hospital a ver a su hija.

Al entrar a la habitación de Surenai, vio como su hija estaba acostada en la cama y el muchacho, amigo de ella, estaba en los pies de la misma observándola y luchando contra el sueño esforzando a los párpados a no cerrarse de una vez por todas.

-Daniel, ya estoy aquí.

-Señor Taninger, perdón por estar acostado don…..- dijo antes de que el padre de Surenai lo interrumpiera.

-No tengas pena, mejor duerme un rato, te lo mereces.- dijo muy orgulloso del chico.

-Muchas gracias Señor Taninger.

-Pero vete a acostar a la otra camilla.

-Como usted diga señor Taninger.


Pasaron dos meses y tres semanas, un 13 de febrero dieron a Surenai del hospital, le hicieron una bienvenida en su casa y recibió muchas disculpas de parte de sus amigos y mas de Tabata ya que se sentía culpable por lo que le había pasado anteriormente.

La chica de pelo negro y lacio, se sorprendió al ver a Danni en muletas, tenia una pierna rota, ya que en el accidente el se había tirado a recoger a la chica que mas quería.

-Danni, gracias.-dijo depositando un beso sobre sus mejillas

-de nada, daría todo con tal de que estés bien.

El padre de Surenai invitó a Danni a cenar en casa con la familia ya que estuvo en todo momento con su hija y nunca la dejó por otro lado, eso era muy valorado por el Señor Taninger, por que, nadie nunca le había demostrado que le importaba tanto su hija.

Salieron a dar un paseo por el parque de la colonia, ya que tenía mucha vida silvestre, pero, ahora era Surenai quien ayudaba al chico de pelo castaño ya que ahora era él, el mal herido.

Al decir verdad ellos dos se querían el uno al otro, desde ese día eran muy apegados y lo serían más al amanecer el otro día. Ya que seria el 14 de febrero, el día de los enamorados.

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